martes, 24 de febrero de 2009

Hay diferentes posturas de parto

Para poder elegir la postura con la que nos sentimos más cómoda para parir debemos conocer primero cuáles son las diferentes posturas de parto que podemos adoptar.

La elección de la postura de parto es algo muy personal y depende de cada mujer. No existe una postura de parto ideal, la mejor es con la que la mujer se sienta más a gusto en cada momento. Puede ser incluso una combinación de varias posturas a lo largo de todo el proceso de parto.

La posición de parto más extendida en los centros hospitalarios es aquella en la que la mujer está tumbada de espaldas en la mesa de partos con los pies sujetos a los estribos de la mesa, también llamada posición ginecológica.

A pesar de ser la más utilizada, la posición horizontal o en litotomía no es la única opción posible, y tal vez tampoco la más idónea para el buen desarrollo del parto. Existen otras posturas menos conocidas, la mayoría con el tronco en posición vertical, como de pie, sentada, en cuclillas o de rodillas. También en cuadripedia o sobre alguno de los lados.

Hablaremos de las diversas posturas para conocer las ventajas y desventajas de cada una.
Parto tumbada: la posición tumbada (en litotomía o decúbito supino) también llamada posición ginecológica es a la que nos hemos acostumbrado pues es la más extendida. Pero ha recibido muchas críticas por la pasividad a la que se somete a la mujer al momento de parir y porque no favorece la fisiología natural del parto.

Los nuevos protocolos sobre la Estrategia al parto normal dictan que cada mujer puede elegir la postura de parto que desee, incluso hay hospitales que han incorporado mesas de parto especiales para que la mujer adopte la posición que prefiera.

Las desventajas de la postura horizontal son, por empezar, que va en contra de la ley de gravedad. En lugar de que la presión del peso del bebé facilite la expulsión, la madre no cuenta con esa ayuda natural debiendo empujar al bebé para que atraviese el canal de parto en un plano ascendente, incrementando las posibilidades del uso de fórceps o de cesárea. Un experto en quiropráctica comentaba que la fuerza que realiza la mujer para sacar al bebé estando tumbada es de 20 kilos, una fuerza que se puede disminuir notablemente al cambiar la postura a posición vertical.

Al estar acostada, el peso del útero comprime los grandes vasos sanguíneos interfiriendo la circulación y la oxigenación del bebé. Además, la pelvis se aplana pues el cóccix se aplasta contra la cama estrechando la salida pélvica, lo cual además de interferir en el parto daña la columna de la madre.

Por su parte, a favor de la postura decúbito supino hay investigaciones que aseguran que presenta menor riesgo de pérdida de sangre durante el parto y de hemorragias después del parto.

Algunas mujeres que se encuentran tumbadas con las piernas anestesiadas y colgadas sobre los estribos pueden incluso sentirse sometidas, inmovilizadas e impotentes de ser partícipes del parto.

Lo que permiten otras posturas, que no es posible al estar tumbada con las piernas levantadas, es la libertad de movimiento para adoptar la posición que se considere más cómoda. Se cree que es conveniente el movimiento de la mujer, especialmente en los inicios del parto ya que facilita el progreso del mismo y la tolerancia al dolor de la madre.

Al hablar de postura de parto nos centramos en la mujer, pero el bebé también es protagonista en este momento y la postura que se adopte también repercutirá en su beneficio. El nacimiento es el primer estrés físico del ser humano y la forma de venir al mundo debe ser lo menos traumática posible.

Parto vertical: el parto vertical comprende diversas posturas en las que el tronco se encuentra en posición vertical como por ejemplo de pie, en cuclillas, de rodillas, sentada o semi-sentada.
En las posturas verticales la ley de gravedad favorece el descenso del bebé por el canal de parto. A su vez, la presión que ejerce la cabeza del bebé va ablandando el suelo pélvico facilitando la dilatación y reduciendo las probabilidades de que se practique una episiotomía, es decir, que haya que realizar un corte para agrandar el orificio de la vagina.

Precisamente por esa ayuda que proporciona el propio bebé al descender por el canal de parto, algunas investigaciones demuestran que el tiempo de dilatación es menor y el parto es más corto y menos doloroso en posición vertical que en horizontal, aunque en eso depende mucho el umbral de dolor de cada mujer.

De pie: al estar la mujer de pie cuenta con el apoyo que le proporcionan sus dos piernas. En esta posición se busca una base de apoyo que puede ser una pared, una barra, una cuerda o mejor, la pareja. Esta posición favorece la oxigenación del bebé.

En cuclillas: la salida pélvica se abre a su máxima capacidad (entre 1 y 2cm) facilitando la rotación del bebé y el descenso en un parto difícil. Puede requerir menos esfuerzo de puje por parte de la madre. Puede realizarse sobre la camilla o en el suelo

Semi-sentada: es una posición que permite descansar a la mujer, permite el monitoreo fetal a la vez que es una buena alternativa para la matrona o el médico. Al estar incorporada la madre puede visualizar el parto. Hay hospitales con sillones de parto que permiten esta posición.
Sentada: el estar sentada sobre un taburete o sobre las rodillas del compañero permite echarse hacia delante para descansar después de cada contracción. También se pueden recibir masajes para aliviar los dolores en la parte baja de la espalda.

Quienes defienden el parto horizontal afirman que la ayuda que proporciona la ley de gravedad la sustituyen las contracciones que van ayudando al bebé a descender por el canal de parto y a encajarse.

Asimismo, algunos médicos apuntan a que en posición vertical tienen menos control sobre la situación en caso de presentarse alguna complicación como sufrimiento fetal. Pero si me permitís opinar, creo que es la madre quien tiene que tener total control de la situación en ese momento. En todo caso, si surgiera alguna dificultad podrá adoptar otra postura más conveniente.
No todo se reduce a horizontal o vertical, la libertad de movimientos al momento de parir permite a la mujer adoptar también otras posturas que aunque son de gravedad neutral, tienen otras ventajas:


--tumbada sobre alguno de los lados: permite descansar a la mujer y disminuye las laceraciones del periné
--cuadrupedia (en cuatro patas): ayuda a aliviar los dolores de espalda y permite una mayor elasticidad en la zona del periné.


Cualquier de las posturas mencionadas pueden ir variando a lo largo del parto eligiendo una postura para las diferentes fases del parto ya que ninguna resulta cómoda para un largo período de tiempo.


Sea cual sea tu decisión, es recomendable que lo hables antes del parto con tu médico, quien evaluará si tus preferencias son viables según las caracteristicas de tu embarazo y si el centro donde darás a luz cuenta con los medios necesarios.


Como comentaba al principio y coincidiendo con las recomendaciones de la OMS, la postura de parto es una elección muy personal. A lo mejor una no es tan mala ni la otra tan buena, pero lo importante es que sea una decisión propia de cada mujer.


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