martes, 10 de febrero de 2009

La edad natural del destete

La antropóloga Kate Dettwyler, de la que ya hemos hablado anteriormente, cifra la edad natural del destete de los humanos entre los 2 años y medio y los 7 años. Su tesis la sostiene el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría en su Manual de Lactancia para Profesionales.

La Dra. Dettwyler llega a esta conclusión después de analizar varias variables antropológicas y etológicas, basándose en numerosos estudios de estas especialidades sobre los animales y especialmente sobre el comportamiento de los primates.

Los primates, nuestros cercanos parientes, destetan a sus crías cuando empiezan a aparecer los primeros molares definitivos, lo que en el humano sucede hacia los 5 años y medio y los 6 años.
Además, estas especies, con las que estamos muy cercanamente emparentados, suelen destetar aproximadamente cuando la cría ha llegado a la mitad del inicio de la edad de su madurez reproductiva, lo que en los humanos volvería a dar una cifra de los 6 o 7 años.

Referente al peso alcanzado por la cría, muchos animales realizan el destete cuando se alcanza el triple del peso al nacer, lo que en este caso nos daría una edad de 1 año. Sin embargo, los animales de mayor peso lo hacen cuando se cuadriplica el peso del nacimiento, lo que si marcaría una edad no menor de 3 años aproximadamente.

Añade otros datos, como es la duración de la lactancia en relación con el tiempo de gestación. En algunos mamíferos es cierto que esto sucede cuando ha pasado el mismo tiempo que dura el embarazo, pero en el caso de los animales de mayor peso la relación entre lactancia y gestación es mayor, doble, triple, cuádruple incluso. Y en el caso de gorilas y chimpancés, los más semejantes a los humanos de todos nuestros parientes, la lactancia dura seis veces más que el embarazo, así que en los humanos la pauta, si se aplica esta variable, sería de 4 años y medio.

Por último, señala como se ha destacado que el sistema inmunológico de los niños no está completamente maduro hasta después de los seis años, lo que haría que la lactancia materna los protegiera hasta entonces, reforzando su sistema inmunitario y haciéndoles llegar anticuerpos.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que la lactancia materna continúe, como mínimo, hasta los dos años, combinada con otros alimentos. Numerosos estudios científicos han demostrado que los bebés amamantados hasta los dos años tienen una salud mas fuerte, tienen una menor incidencia de muchas enfermedades en la edad adulta y hasta alcanzan un coeficiente intelectual más alto. Sin embargo no hay estudios sobre los beneficios de la lactancia materna más allá de los dos años, aunque nada indica que todo lo que anteriormente proporcionaba cese cuando el bebé va creciendo.

Las comparativas antropológicas indican que la duración de la lactancia es una pauta muy influida por cuestiones culturales. En el caso de la sociedad occidental, la idea de que un niño mame con cinco o seis años, no está aceptada de forma general, pero como todas las cuestiones culturales no es un universal que debamos aceptar apriori como verdadero. El tener un hijo nos hace replanterarnos muchas cosas y aprender que mucho de lo que pensabamos antes podemos pensarlo, por él y gracias a él, otra vez más.

Trataré de recopilar para posteriores temas algunas de las costumbres entre otros grupos humanos y seguramente nos asombre como, si comparamos el número de sociedades humanas, la lactancia prolongada es algo bastante generalizado entre los seres humanos actuales y pasados. Y curiosamente, es uno de los datos que marcan la forma de crianza y el tipo de adulto que esa sociedad señala como el adecuado.

Las madres que amamantan de forma prolongada y no fuerzan el destete relatan como este va sucediendo generalmente de un modo muy paulatino y lento. Las tomas se convierten en breves y espaciadas, durando la lactancia y la leche varios años más. La lactancia termina cuando el niño lo reclama así o sencillamente, cuando un día descubren que hace un mes o dos que lleva sin pedirles ni siquiera un poquito.

Realmente no hay motivo alguno, si así lo desean hijo y madre, para destetar cuando el niño cumple los dos años. Ni médico, ni científico ni psicológico, ninguno demostrado. Y un dato a tener en cuenta es que los estudios antropológicos y etológicos indican que nuestras crías mamarían, en estado natural, hasta bastante después.

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