sábado, 7 de febrero de 2009

Estrés durante el embarazo, ¿puede afectar al bebé? Tercera Parte

Alteraciones de la conducta: la hipótesis de la programación fetal
Más de 14.000 mujeres del condado británico de Avon, embarazadas entre 1991 y 1992, han venido participando hasta la actualidad, junto con sus hijos en el Avon Longitudinal Study of Parents and Children (ALSPAC), también conocido como “Children of the 90’s”. Este estudio de seguimiento, el más importante que se ha realizado hasta la fecha por su magnitud, ha confirmado el efecto duradero que tiene la ansiedad durante el embarazo sobre el desarrollo del niño. Según el ALSPAC, los hijos de madres con ansiedad en la semana 32 de gestación mostraban problemas graves de conducta durante la infancia, incrementándose en un 60% el riesgo de problemas severos. La ansiedad materna prenatal se asoció con hiperactividad y déficit de atención a los 4 años (cosa que no sucedió con los hijos de madres que sufrieron depresión posparto) (12). A los 6 y 7 años, los niños de madres que habían tenido ansiedad en el tercer trimestre seguían mostrando más problemas de conducta y alteraciones emocionales (13).
Además, se observó que el efecto de la ansiedad materna es diferente en distintos momentos del embarazo; así, por ejemplo, los niveles altos de ansiedad materna en la semana 18 se asocian con una mayor porcentaje de zurdos o problemas de lateralidad.
En otro estudio prospectivo se constató que al llegar a la adolescencia los hijos de madres que habían sufrido ansiedad en la primera mitad del embarazo presentaban una mayor impulsividad y un menor cociente intelectual (14).
¿Por qué estas alteraciones de la conducta? Algunos investigadores tratan de explicar algunos de los efectos del estrés prenatal a partir de la hipótesis de la programación fetal. Es un concepto difícil de explicar: no viene dado por la genética, que se establece antes de ser concebidos, ni tampoco por los hábitos de vida durante la niñez, la adolescencia o la edad adulta. La programación fetal se produce en medio de estos dos períodos, durante nuestra gestación en el vientre materno.
La hipótesis de la programación fetal o hipótesis de Barker (el primer investigador en apuntar este concepto) (15) establece que la estructura y función de diversos órganos y tejidos se “programan” o se ven alterados de forma permanente en respuesta a ciertos estímulos o agresiones durante períodos críticos del desarrollo fetal. Así, por ejemplo, el tamaño pequeño al nacer o en la infancia se asocia con una mayor propensión a sufrir efectos adversos en la edad adulta (colesterol, diabetes, hipertensión arterial, entre otros).
Cuando la madre tiene que hacer frente a importantes peligros (que le producen estrés intenso), el bebé es programado para nacer en un mundo lleno de peligros. El estado de hipervigilancia, caracerizado por rápidos cambios en la atención del niño, podría ser una respuesta adaptativa en un ambiente lleno de peligros. En nuestra cultura, donde se da gran importancia a la capacidad de concentración y atención, esta hipervigilancia no es necesaria y es vista como un problema, no como una ventaja.
(1) Hobel CJ, Goldstein A, Barrett ES. Psychosocial stress and pregnancy outcome. Clin Obstet Gynecol. 2008 Jun;51(2):333-48. Abstract
(2) Bonari L , Pinto N, Ahn E, Einarson A, Steiner M, Koren G., Perinatal risks of untreated depression during pregnancy. Can J Psychiatry. 2004 Nov;49(11):726-35. Abstract
(3) Dorthe Hansen Precht, Per Kragh Andersen, Jørn Olsen, Severe life events and impaired fetal growth: a nation-wide study with complete follow-up. Acta Obstet Gynecol Scand. 2007; 86 (3):266-75. Abstract
(4) Wisborg K, Barklin A, Hedegaard M, Henriksen TB. Psychological stress during pregnancy and stillbirth: prospective study. BJOG. 2008 Jun;115(7):882-5. Abstract
(5) HC Lou, D Hansen, M Nordentoft, O Pryds, F Jensen, Prenatal stressors of human life affect fetal brain development. Dev Med Child Neurol, 1994 Sep; 36 (9): 826-32. Abstract
(6) V Lemaire, M Koehl, M Le Moal, DN Abrous, Prenatal stress produces learning deficits associated with an inhibition of neurogenesis in the hippocampus. Proc Natl Acad Sci USA 2000 sep 26; 97 (20): 11032-37 Artículo completo
(7) Laplante DP, Barr RG, Brunet A, Galbaud du Fort G, Meaney ML, Saucier JF, Zelazo PR, Stress during pregnancy affects general intellectual and language functioning in human toddlers. Pediatr Res 2004 Sep; 56 (3): 400-10. Artículo completo
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(9) Bea R.H. Van den Bergh, Eduard J.H. Mulder, Maarten Mennes and Vivette Glover, Antenatal maternal anxiety and stress and the neurobehavioural development of the fetus and child: links and possible mechanisms. A review. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, Volume 29, Issue 2, April 2005, Pages 237-258. Prenatal Programming of Behavior, Physiology and Cognition Abstract
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(11) Hansen, D., Lou, H. C. & Olsen, J. (2000) Serious life events and congenital malformations: a national study with complete follow-up. Lancet, 356, 875-880 Abstract
(12) O'Connor, T. G., Heron, J., Golding, J., et al (2002) Maternal antenatal anxiety and children's behavioural/emotional problems at 4 years. Report from the Avon Longitudinal Study of Parents and Children. Br J Psychiatry. 2002 Jun;180:502-8. Artículo completo
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(14) Glover V, O'Connor TG Effects of antenatal stress and anxiety: Implications for development and psychiatry.Br J Psychiatry. 2002 May;180:389-91. Artículo completo
(15) Barker DJP. Fetal origins of coronary heart disease. BMJ 1995; 31,1:171–4. Abstract

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