miércoles, 4 de marzo de 2009

Importancia del gateo para su bebé

El bebé debe ser estimulado desde el principio para que se mueva y así desarrolle sus capacidades, pues el niño estimulado estará mejor preparado para la vida tanto cognocitiva como físicamente.
La estimulación del bebé debe incluir antes que nada grandes demostraciones de cariño, mucho contacto físico con la madre y el padre, y si tiene con los hermanos. Se ha comprobado científicamente que el cariño es un verdadero detonante del desarrollo y del crecimiento.
Pero además de eso tan fundamental, se recomienda que se impulse al niño a sentarse, a gatear (arrastrarse), a partir de sus seis meses.
El bebé conforme logra sentarse por sí mismo y moverse adquiere control de su cuerpo, y además una perspectiva diferente del mundo, pues antes todo lo observaba desde su cunita y en una posición totalmente horizontal.
Por otro lado, las destrezas motoras (movimientos) y este cambio de perspectiva colaboran con el desarrollo del cerebro y de sus funciones. Cualquier destreza que el niño adquiera es en realidad el inicio de otra destreza.
Cuando el bebé se logra sentar sólito y sin apoyo en su espalda, se sentirá más dueño de sí mismo y será capaz de manipular mucho más objetos, lo que facilita su desarrollo motriz, y así podrá caminar y moverse con mayor seguridad tiempo después.
Ahora, cuando el bebé comienza a arrastrarse y luego a gatear obtendrá aún más ventajas, como la coordinación entre las cuatro extremidades y aumentan sus experiencias cognitivas como el concepto de espacio y de equilibrio.
Otro de los beneficios de gatear es -según estudios científicos- es que se produce una relación entre los dos hemisferios cerebrales y su oxigenación correcta. De esta manera, se preparan la vista y las manos para que más adelante el niño pueda a prender a leer y a escribir, ya que el gateo favorece de forma sorprendente el desarrollo de la motora fina.
De igual forma, con el gateo el niño se prepara para caminar y tal actividad le resultará más fácil, pues emprenderá la aventura con mayor seguridad y serán menos torpes.
Debido a estos descubrimientos, es que hoy en día los especialistas y los pediatras insisten en que el niño no se salte esta etapa, y que sus padres lo inciten a vivirla plenamente en las condiciones de higiene apropiadas y con los cuidados necesarios para que no se eche en la boca objetos que resulten peligrosos.

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