miércoles, 4 de marzo de 2009

¿Qué hacer si el bebé no trata de gatear?

Entre los seis y los diez meses puede empezar el bebé a gatear, aunque, como siempre, es bueno entender que cada niño se desarrolla a un ritmo propio.
Gatear es el paso previo antes de que el bebé empiece a caminar. Afirma el pediatra José Jaime Anzola: “el desarrollo debe ser armónico. Hay pacientes que por saltarse esa etapa, a la que se denomina síndrome de la barrera genera alteraciones posteriores”.
“Cuando el bebé no intenta gatear hay que realizar una estimulación física adecuada y temprana, pero no tan temprana. Es decir, algunas madres, en su afán por estimular el desarrollo del bebé, propician estímulos que no son los adecuados para el desarrollo neurológico del niño”, agrega el doctor Anzola.
Los padres tienen la responsabilidad de informarse y realizar los ejercicios adecuados para que el bebé no se salte esta etapa, que le permite empezar a explorar el mundo que le rodea.
Aprender a gatear es un proceso más en el desarrollo del bebé; por eso, hay que tener paciencia y darle tiempo al bebé para que se sienta cómodo. Hay que estimularlo, pero jamás obligarlo. Siempre la presión resulta contraproducente.
Algunos de los ejercicios recomendados consisten en dejar al bebé en el suelo, y motivarlo a que alcance objetos y juguetes cercanos.
Los juguetes deben tener colores y sonidos especiales, que atraigan la atención del bebé. Todavía la visión no está del todo desarrollada y perciben bien los colores a unos 30 centímetros de distancia.
Puede ponerle pequeñas barreras como cojines o almohadas, que él deba superar. Todo esto ayuda a estimular su seguridad y agilidad, herramientas que le permitirán llegar a gatear y, posteriormente, a caminar.
El bebé empieza por gatear lentamente y depende de la seguridad que le ayude a obtener empezará a moverse libremente por toda la casa. Esta etapa dura aproximadamente tres meses, antes de que empiece a caminar.
Los especialistas recomiendan que el bebé pase por la etapa de gateo, para que fortalezcan sus piernas para el proceso siguiente: caminar.
Si bien no hay que obligarlo y no es estrictamente necesario que el bebé gatee antes de caminar, lo que nunca se puede hacer es impedir que intente gatear. Por esto, hay que dejarlo en el piso y evitar que permanezca en coches o andaderas que lo alejan del suelo.
Sin embargo, la importancia del gateo radica en que a través de él el niño adquiere confianza para explorar el mundo, y todas sus capacidades para desplazarse.
Algunos bebés, como los prematuros, pueden demorarse un poco más en gatear; sin embargo, se debe consultar al pediatra si a los seis meses el bebé no es capaz de sostener solo su cabeza, por cortos períodos de tiempo, si no es capaz de darse vuelta o no intenta avanzar apoyado sobre sus antebrazos.
El gateo también tiene etapas. El bebé puede empezar moviéndose hacia los lados, sin mucha coordinación, de ahí la importancia de atraerlo hacia el frente con todo tipo de juguetes.
Hay que dejarlo en superficies planas. Siempre con un aislante en el piso, para evitar el frío en sus rodillas o las fallas del piso lo desmotiven a gatear. Las alfombras son una buena opción.
Recomendaciones
* Puede ponerse al bebé a apoyarse en sus extremidades, cogiéndole desde su abdomen, para que él empiece a sostener su peso. No hay que apresurarse, y estos ejercicios deben hacerse solo cuando se sienta que el bebé tiene fuerza en los músculos de los brazos y las piernas.
* Es muy importante ofrecer a los niños los juguetes adecuados para cada etapa. Cuando ya es capaz de estar sentado, se le pueden ofrecer pelotas que él mismo tire y, posteriormente, intente coger.
* No siempre cuando el bebé gatea temprano significa que caminará pronto. Muchos disfrutan esta forma de desplazarse y se demoran más en intentar caminar.

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