viernes, 10 de abril de 2009

¿Es posible que mi bebé amamantado este estreñido? ¿Necesita un laxante?

Tiene tres meses y defeca sólo una vez cada tres días.
Si bien la cantidad y frecuencia de los pañales mojados de un bebé que toma el pecho y su defecación pueden ser un indicativo precioso de su bienestar, existe un amplio margen de normalidad en la forma de defecar de un bebé.

Los primeros días de vida
Los dos o tres primeros días de vida un bebé normalmente ensuciará uno o dos pañales por día. A medida que aumenta la cantidad de leche de la madre, su volumen de orina aumentará de modo considerable. En los primeros días después de su nacimiento, los bebés recién nacidos tendrán heces muy oscuras, llamada meconio. El meconio es una sustancia que guardó en su cuerpo desde antes del nacimiento. A medida que recibe la leche, el meconio sale del intestino; pasados unos días las heces se vuelven más blandas y de un color mucho más claro. Normalmente las heces deben ser de color amarillo, amarillo verdoso o marrón claro. No es raro que a veces sean incluso verdes. El olor debe ser leve, y no particularmente desagradable. La consistencia puede ser descrita como la de los huevos revueltos, el flan, la sopa crema de guisantes, o incluso la mostaza preparada. A veces hay en las heces pequeñas partículas sólidas que se asemejan a las semillas.

Las primeras seis semanas
La mayoría de los bebés, después de los primeros días, tienen de dos o cinco defecaciones cada 24 horas, hasta que llegan a las seis semanas de edad. Estas heces deben ser tan grandes como una moneda de un “quarter”, 25 centavos estadounidenses, para que cuenten entre las dos o cinco defecaciones. Algunos bebés defecan más frecuentemente y es posible que un bebé sano tenga menos defecaciones. Si un bebé de menos de seis semanas tiene menos de dos defecaciones por día, puede ser una variación de lo normal, pero es importante tener en cuenta, el un número de pañales sucios, el aumento de peso a un ritmo adecuado, y heces producidas con un volumen sustancial.

Después de los primeros días, un bebé que amamanta debe usar al menos de seis a ocho pañales (o de cinco a seis descartables) cada 24 horas. Para evaluar la humedad, vierta de 2 a 4 cucharadas (de 30 a 60 ml) de agua en un pañal seco. Es así como se siente un pañal húmedo de un bebé. Es fácil de juzgar si el pañal está mojado o no. Si usa descartables, sepa que existe una gran variedad de marcas y tipos. Tal vez no sienta la humedad en una marca, mientras que en otra marca puede sentirse mojado con la misma cantidad de líquido. Tal vez le ayude el colocar un pañuelo de papel (papel tisú) dentro del pañal para juzgar el grado de humedad.

Después de las seis semanas
Es normal que la defecación de un niño que amamanta disminuya en frecuencia cuando el calostro, que tiene propiedades laxativas, se haya ido completamente de la leche de la madre. Esto ocurre alrededor de las seis semanas. Un bebé de esta edad sigue defecando hasta cinco veces por día, a veces incluso después de amamantar. Es normal que un bebé que amamanta de más de seis semanas tenga una sola defecación cada tantos días. Algunos bebés sanos defecan sólo una vez por semana. Si las defecaciones son menos frecuentes, deben ser más grandes en volumen. Si el bebé aumenta bien de peso, orina suficientemente y está feliz y contento, no hay porqué alarmarse si las defecaciones no son frecuentes; no es necesario darle al bebé laxantes, jugos de frutas ni ninguna otra “ayuda”. En realidad, tratar de provocar la defecación puede tener consecuencias nefastas para su bebé.

Después de las seis semanas, tal vez moje de cinco a seis pañales por día; pero si es así los pañales estarán mucho más mojados. A medida que crece la vejiga del bebé puede producir y guardar más orina. Para juzgar el grado de humedad de un pañal de un bebé más grande, vierta 8 cucharadas (120 ml) sobre un pañal seco. Puede considerar que eso es un pañal mojado.

Después de los alimentos sólidos
Una vez que haya comenzado a dar alimentos sólidos u otros líquidos al bebé que amamanta, habrá muchos cambios en su forma de defecar. Las heces tendrán un olor más fuerte y un color y una consistencia diferentes. Es normal encontrar pequeños pedacitos de verduras en los pañales, ya que incluso las verduras cocidas son más difíciles de digerir que muchos otros alimentos. En esta etapa su bebé puede tener estreñimientos e incluso diarrea, las cuales son pistas de que no tolera una comida nueva o un jugo nuevo.

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