miércoles, 8 de julio de 2009

Ser padres: la regla de los cinco segundos

Cuando un bebé entra en casa aumenta el número de artilugios ycachibaches y aumentan las posibilidades de que algunos de ellos vayan el suelo, ya sea porque llevamos entre manos demasiados de ellos (y los papás solemos ser torpecillos con varias cosas entre las manos) o porque el que los manipula es el bebé.

Teniendo en cuenta que los bebés tienen la extraordinaria capacidad de hacer caer al suelo todo aquello que le demos, de manera repetida y a una velocidad bastante pasmosa, deberíamos tener en cuenta que no siempre que algo cae al suelo debemos correr a limpiarlo. Repito: no siempre (pero muchas veces sí).

Para hacer esta afirmación tendremos en cuenta la llamada regla de los cinco segundos, muy conocida en EEUU (el 70% de las mujeres la conocen, por el 50% de los hombres), que dice que cuando un objeto cae al suelo, si es recogido antes de haber pasado cinco segundos, no está oficialmente “sucio”. Hablemos un poco de esta regla para saber qué hay de cierto en ella, pues esta regla se aplica también para la comida.

Hay un dicho que dice que “cuando el primer hijo deja caer un chupete, lo enjabonas y aclaras con agua antes de dárselo, al segundo se lo limpias en la camisa y al tercero se lo devuelves de una patada”. Es una manera de decir que la preocupación por la higiene se va perdiendo a medida que los niños crecen o cuando tienes otros y te das cuenta que es probable que no haga falta tanta esterilización ni tanta precaución. Bajo mi punto de vista, ni tanto ni tan poco…
sentido común.

La realidad es que los gérmenes no están realmente en todas partes (al menos no los más problemáticos). Un estudio reciente realizado en la Universidad de Connecticut sugiere que si se trata de comida seca, como galletas, no son 5 segundos sino nada menos que 30 minutos lo que puede quedarse en el suelo sin que se contamine. Sin embargo, en este estudio no se especifica el nivel de contaminación de las superficies donde dejaron los alimentos y hay además otros estudios anteriores que no provocan tanta confianza.

En 2003, en Illinois, mostraron que el número de bacterias que había en el suelo de diversos lugares del campus universitario (cafetería, biblioteca, pasillos,…) era notablemente bajo. Viendo esto, el autor del estudio contaminó baldosas de cerámica con Escherichia coli y colocó golosinas y galletas sobre las baldosas durante cinco segundos para ver si se contaminaban o no de bacterias. El resultado fue que sí se contaminaban.

El año pasado se realizó otro estudio en la Universidad Clemson. Contaminaron varias superficies con Salmonella y probaron a dejar alimentos durante cinco segundos. El resultado fue la transmisión casi inmediata de la Salmonella a los alimentos (pan y salchichas). De hecho desvelaron que la Salmonella puede sobrevivir hasta cuatro semanas sobre las superficies secas.

La conclusión por lo tanto es que la regla de los cinco segundos no es tal. Lo importante no es el tiempo que pase realmente, sino lo sucia que esté la superficie donde el objeto o la comida cae (si se trata del jardín, como en la imagen, casi mejor lavarlo).

Por otra parte no es lo mismo que caiga algo que le vamos a devolver a un bebé, cuyo sistema inmunitario es inmaduro (la maduración llega entre los dos y los seis años), que a un niño de 3 o 4 años.

Yo sé que mi casa está relativamente limpia, así que cuando una cuchara cae al suelo digo mentalmente: “Uno, dos, tres…”.


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