lunes, 29 de marzo de 2010

Nutrición contra el autismo

Uno de cada 2,000 niños sufre de autismo infantil, un severo desarreglo cerebral cuyas víctimas no pueden socializarse normalmente y casi siempre exhiben un comportamiento caprichoso. A pesar de la severidad del problema, la medicina nutricional puede ser de mucha ayuda en su tratamiento.

Son particularmente prometedores los resultados de los estudios en los cuales los pacientes autistas fueron complementados con vitamina B-6 natural. Por ejemplo, en una investigación los niños autistas que parecieron beneficiarse de los complementos alimenticios o continuaron recibiendo los complementos o se les cambió a un placebo bajo las condiciones de doble-ciego.

Solamente aquellos niños que fueron separados de los complementos nutricionales mostraron un deterioro importante en el comportamiento (Rimland, B et al The effect of high doses of vitamin B6 on autistic children: A double-blind crossover study. Am J Psychiatry 135:472-5, 1978). Además de esto, la complementación nutricional con vitamina B-6 natural cambia las mediciones electrofisiológicas y bioquímicas anormales de los niños autistas hacia características más normales (Lelord Get al. Electrsphysiological and biochemical studies in autistic children treated with vitamin B6, in D Lehmann, E Calloway, Ede. Humus Evoked Potentials;Applications and Problems New York, Plenum Press, 1979). Eso significa que la vitamina B-6 ayuda a normalizar la función de las células nerviosas en estos niños (Mantineau J, Gareau B, Barthelemy C, et al. Effects of vitamin B-6 on averaged evoked potentials in infantile autism. Biol Psychiatry 1981;16:627-39). El ácido homovanílico es el principal derivado del neurotransmisor dopamina. Mientras que la complementación nutricional normalmente incrementa la excreción urinaria del ácido homovanílico, se ha podido demostrar que en el caso de los niños autistas, disminuye su excreción (Lelord G al. Modifications in urinary homovanillic acid after ingestion of vitamin B6: Functional study in autistic children. Rev Neurol (Paris) 134(121:797-801, 1979). Generalmente el magnesio se agrega al tratamiento con la vitamina B-6 para prevenir que cause depleción de magnesio. Además también previene la irritabilidad, la hipersensibilidad al sonido y la enuresis que a veces sucede con la complementación nutricional de la vitamina B-6 (Rimland B. An orthomolecular study of psychotic children. J Orthomol Psychiatry. 2:271.7, 1974).

Las dosis recomendadas varían mucho de caso a caso. Pero no hay que olvidar que una dosis muy alta de esta vitamina por mucho tiempo puede llegar a causar una neuropatía periférica. Debido a esta toxicidad potencial, la vitamina B-6 solamente deberá ser prescrita por un médico nutricionalmente orientado. Al menos un eminente investigador ha sugerido que la vitamina B-6 puede estar mejor apoyada por la investigación que el tratamiento con medicamentos convencionales para tratar el autismo (Rimland B. Vitamin B-6 versus Fenfluramine: a case-study in medical bias. J Nutr Med 1991;2:321-2). Un estudio cruzado secuencial, doble-ciego encontró que solamente se notaba una mejoría en el comportamiento cuando se dieron los 2 nutrientes juntos, y entonces disminuyó la excreción urinaria del ácido homovanílico y el potencial evocado por la corteza cerebral en el EEG se normalizó (Martineau J et al. Vitamin B6 magnesium, and combined B6-Mg: Therapeutic effects in childhood autism. Biol Psychiatry 20:467-78, 1985). La combinación de vitamina B-6 natural y magnesio no cura el autismo, pero la mejoría que se obtiene es casi siempre dramática. Además, todos los estudios clínicos que son muchos, han reportado resultados positivos. En un censo, a 4,000 padres de niños autistas se les pidió que calificaran a los diferentes tratamientos, y la combinación de estos nutrientes recibió la calificación más alta que todos los otros tratamientos biomédicos, con 85 padres reportando mejoría en el comportamiento contra un padre que reportaba empeoramiento con el régimen nutricional.

En cambio, la tioridazina, el medicamento más comúnmente usado en la lista, tuvo una relación de mejoría/empeoramiento de sólo 1.4 a 1.0 (Rimland B. Controversies in the treatment of autistic children: vitamin and drug therapy. J Child Neurol 3 Suppl:S68-72, 1988). La cantidad de magnesio usada es lo suficientemente alta como para causar diarrea en algunas personas y otra vez, solamente debe ser administrado por un médico nutricionalmente orientado. Los médicos que utilizamos esta medicina ortomolecular casi siempre trataremos esta combinación de vitamina B-6 y magnesio durante por lo menos 3 meses para ver si estos nutrientes ayudan a los pacientes autistas. La complementación nutricional con otra vitamina del complejo B también ha probado producir algún beneficio en el autismo. Aunque hay que aclarar que solamente en un subgrupo específico de pacientes autistas. El ácido fólico juega un papel importante en la síntesis, la reparación y la metilación del DNA (Heimburger DC. Localized deficiencies of folic acid in aerodigestive tissues. Ann NY Acad Sci 669:87-96, 1992). La deficiencia de folato tisular puede provocar una ruptura cromosómica en un sitio frágil, mientras que la complementación con folato puede interferir en la detección de sitios frágiles constitutivos (Yunis JJ, Soreng AL. Constitutive fragile sites and cancer. Science 226:1199-204, 1984). Frecuentemente se ven diferentes comportamientos del espectro autista en los varones con síndrome X frágil (Afrax), el cual es la forma familiar más común conocida de retraso mental y de discapacidad de desarrollo. Muchos hemos especulado que la complementación con ácido fólico puede ayudar a los pacientes que sufren de este síndrome al reducir la ruptura en el sitio frágil en el cromosoma.

Los resultados obtenidos no siempre han sido iguales, posiblemente porque entre más temprano en la vida se inicia la complementación nutricional con el folato, es más probable que sea efectiva. En un estudio, pudimos notar que muchachos con el síndrome X frágil mostraron mejoría en su comportamiento lo mismo que en su habilidad motora después de recibir los complementos nutricionales de folato, mientras que los varones adultos no mostraron cambios. Al mismo tiempo, las células positivas X frágil de muchachos autistas se hicieron más raras o desaparecieron (Guotavson IG et al. Effect of folic acid treatment in the fragile X syndrome. Clin Genet 27151:483-67, 1985). Dosis altas de folato diariamente por al menos algunos meses parecen ser necesarias para alcanzar los cambios mencionados. Hemos notado también que algunos pacientes autistas son sensibles a ciertos alimentos (Reichelt KL et al Gluten, milk proteins and autism: Dietary intervention effects on behavior and peptide secretion. J Appl Nutr 432(11:1-111, 1990). Existen varios estudios que confirman cómo una modificación en la alimentación puede producir cambios benéficos dramáticos en estos casos (Reichelt KL et al. Biologically active peptide-containing fractions in schizophrenia and childhood autism. Adv Biochem Psychopharmacol 28:627-43, 1981). Si esto sucede, se recomienda evitar los alimentos comunes, por lo menos una semana y ver si su comportamiento mejora. Así que hay que identificar el o los alimentos inductores. Otro nutriente que hemos encontrado útil en los pacientes con autismo, es la vitamina C.

La razón de su beneficio es porque la vitamina C actúa directamente como un antagonista competitivo en los receptores de la dopamina (Smythies JR. The role of ascorbate in brain: therapeutic implications. J Roy Soc Med. 89(5):241, 1996). También en otros estudios clínicos se encontró que los complementos de vitamina C atenúan en los autistas la severidad de los síntomas motores (Dolske MC, Spollen J, McKay S, Lancashire E, Tolbert L, A preliminary trial of ascorbic acid as a supplemental therapy for austim. Prog Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry 17(5):765-74, 1993). Ahora bien, dentro del grupo de los minerales, tenemos que son útiles el magnesio y el calcio. Se encontró que los pacientes con autismo que se dañaban a sí mismos, dejaron de hacerlo o al menos redujeron su auto-agresión (Pfeiffer SI, Norton J, Nelson L, Shott S, Efficacy of vitamina B-6 and magnesium in the treatment of autism: a methodology review and summary of outcomes: J Autism Dev Disord 25(5):481-93,1995). En un ensayo clínico que realizamos, encontramos resultados muy similares a otros estudios en relación con los niveles de magnesio en el cabello. Todos los pacientes autistas tuvieron niveles bajos de magnesio en sus resultados del examen mineral del pelo (Marlow M et al. Decreased magnesium in the hair of autistic children. J Orthomol Psychiatry 13(2):117-22, 1984). Con respecto a los aminoácidos, ahora sabemos que el aminoácido esencial conocido como triptófano está involucrado en modular el comportamiento autista.

Según los resultados de un nuevo estudio, las dietas bajas en triptófano pueden hacer que los síntomas del autismo empeoren mucho (Mc Doughle, Arch Gen Psychiatry: Nov 1996;53:989-96). Por otro lado, hemos hallado que aproximadamente el 49 % de todos los pacientes con autismo, que hemos estudiado, tienen niveles elevados de metales tóxicos. Durante 1988, el Dr. E. Courchesne encontró que una porción anatómica específica del cerebelo es mucho más pequeña y menos desarrollada en los niños autistas que en los niños normales. Por otro lado, el Dr. Hans-Arne Hannson del Instituto de Neurobiología de la Universidad de Goteborg en Suecia, reportó que la breve exposición a microondas resulta en un daño en las estructuras celulares nerviosas después de 2 meses de dicha exposición.

Se encontró que los cambios anatómicos patológicos fueron producidos específicamente en los cerebelos de los recién nacidos. Por el momento, no podemos estar seguros si las lesiones reales en los cerebelos de los niños autistas igualan a la de los cerebelos de los animales que fueron expuestos o a campos de frecuencia de poder o a microondas. Sin embargo, el surgimiento aparente del autismo como un problema clínico, a principios de los años 40´s, sí coincide con el incremento marcado en nuestro uso de la energía electromagnética. El hecho de que ambos los niños autistas y los animales experimentales hayan mostrado lesiones en la misma porción del cerebro, es una coincidencia notable que debe de estudiarse profundamente.

Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río

Profesor de Farmacología de la Universidad de Guadalajara y Presidente de la Sociedad Médica de Investigaciones Enzimáticas, A.C.

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